Estados Unidos y China llegan a una tregua en su guerra comercial

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Estados Unidos y China llegan a una tregua en su guerra comercial

Estados Unidos y China rubricaron en Washington un acuerdo comercial parcial que no solo relaja las tensiones entre ambos países, también cambia el clima en el que desarrollan su actividad las empresas de todo el mundo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el viceprimer de China y principal negociador del gobierno de Xi Jinping, Liu He, firmaron en la Casa Blanca y ante alrededor de 200 invitados, la denominada Fase Uno de un acuerdo parcial con el que el mandatario estadounidense aparca sus planes de subir de forma inminente los aranceles a las importaciones del gigante asiático a cambio de un incremento de las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses.

A simple vista, ambas partes parecen satisfechas con el trato, presentado como la primera fase de uno mayor a negociarse a futuro. Sin embargo, algunos grupos empresariales en EE. UU. esperaban un acuerdo más ambicioso, que englobara un pacto para frenar la manipulación de divisas por parte de China y la retirada de la amenaza de Trump de imponer una nueva ronda de aranceles a partir del 15 de diciembre, algo que por ahora sigue sobre la mesa.

El acuerdo, de momento, tampoco resuelve el tema de los vetos a la exportación que afectan al gigante chino de la telefonía Huawei. Y es que no se puede olvidar que detrás del enfrentamiento entre ambos países está la carrera por el liderazgo tecnológico y por ser la primera economía del mundo.

En vigor del acuerdo, China accede a comprar en los próximos dos años productos estadounidenses por valor de 200.000 millones de dólares, una cifra que es similar a la que Pekín ofreció a mediados de 2018 en los inicios de la guerra comercial. Por su parte, EE. UU. cancela los aranceles en productos chinos por valor de 156.000 millones, y rebaja a la mitad (hasta el 7,5%) los aranceles impuestos a importaciones chinas por valor de 120,000 millones de dólares.

Aunque tanto los mercados financieros como la Cámara de Comercio de EE. UU. celebraron el anuncio, varios líderes del Senado estadounidense cuestionan la exigibilidad de la Fase Uno del acuerdo.

Ron Wyden, el miembro de mayor rango del Comité de Finanzas del Senado sostuvo que en temas como la transferencia de tecnología, “este acuerdo básicamente reempaqueta lo que China ha estado prometiendo durante décadas”. También dijo que Estados Unidos “esencialmente” no estaba mejor ahora que “donde estábamos antes de que Donald Trump comenzara todo este esfuerzo con China”.

Por su parte, El líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer también cuestionó si China comprara todos los productos agrícolas descritos en el acuerdo. “Están promocionando la compra de productos agrícolas; es dudoso que esto suceda. La cantidad que aportan es casi imposible de consumir para China”, dijo, y sostuvo que China también tiene un historial de firma de acuerdos y luego ignorarlos.

Mientras tanto, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que la “estrategia fallida de China ha infligido un daño profundo a largo plazo a la agricultura estadounidense y sacudió nuestra economía a cambio de más de las promesas que Beijing ha estado rompiendo durante años. En lugar de trabajar con la UE, Japón y otras grandes economías para crear la máxima presión sobre China, el presidente Trump alejó a nuestros aliados y dejó a los estadounidenses pagar el precio solo”.

No es la paz, pero sí una tregua, al menos parcial, que pisa el freno a los 21 meses de la guerra comercial entre las dos naciones y que Trump abrió en marzo de 2018, un conflicto que trae de cabeza desde hace meses a Gobiernos de todo el mundo.

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