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Economía mundial afecta las cadenas de suministro globales
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China y los costos del coronavirus

El pasado 30 de enero la Organización Mundial de la Salud declaró una emergencia sanitaria mundial por el brote de coronavirus en China. Desde esa fecha el número de rutas de vuelos internacionales a China ha caído un 67%. Hasta el momento han sido reportados 74.185 casos y más de 2.000 fallecidos. La epidemia ha reducido las conexiones aéreas del país con el resto del mundo en aproximadamente dos tercios. La amenaza económica emergente que provoca la rápida expansión del coronavirus afecta todos los rangos de la actividad comercial del país y del mundo.

Los vínculos con los EE. UU., que niega la entrada a todos los visitantes que han estado en China, cayeron un 76%. Las conexiones con Japón se han reducido en un 55%, mientras que las rutas que unen China con Corea del Sur se han reducido en un 52%. Singapur experimentó el mayor descenso en las rutas activas a China, con un 85%. Hasta el 11 de febrero se contabilizó la cancelación de un total de 7.500 vuelos, que afectaron a 1,2 millones de pasajeros de ida y 2,4 millones de viajeros de ida y vuelta.

Se han generado afectaciones económicas que sacuden a los mercados mundiales de productos básicos e interrumpen las redes de suministro que actúan como el pilar que sostiene la economía mundial. Los precios de materias primas industriales clave como el cobre, el mineral de hierro, el aluminio y el gas natural líquido se han desplomado desde que apareció el virus.

En un esfuerzo por contener la expansión del coronavirus, las vacaciones por el Año Nuevo Lunar se mantuvieron hasta el 10 de febrero. Este paro en el sector industrial es el desafío más importante para las cadenas de suministro que se han desarrollado en décadas recientes para entregar un suministro continuo de materiales que hacen bullir a las fábricas chinas.

China, con su economía acentuadamente industrial, es el consumidor más importante de materias primas del planeta. Con la improductividad de estas fábricas se evidencia una enorme caída en el consumo de productos básicos, así como la necesidad de espacios de almacenamiento. El mineral de hierro disminuyó en más de un 10% este año. El cobre, cerca de un 8%, al igual que el níquel, un componente básico del acero inoxidable. El zinc y el aluminio han disminuido en más de un 5% en 2020.

Acciones de las autoridades en China

Además de la cuarentena de la ciudad de Wuhan y la extensión de las celebraciones del Año Nuevo Lunar, las autoridades de China toman medidas ante la crisis que ha provocado el coronavirus, algunas acertadas, otras no tanto. Muestra de ello es el descontento popular con un presunto encubrimiento de la información en un inicio y la forma en que se ha manejado la muerte del doctor Li Wenliang, el médico que alertó sobre el coronavirus y fue silenciado por la Policía por “difundir rumores”.

Esta epidemia ha sumido a China en su peor crisis en décadas, no solo sanitaria sino también política. Desde finales de diciembre, el vasto Partido Comunista de China (PCCh) se movilizó para contener la epidemia, tras diversos discursos de su máximo líder, el presidente Xi Jinping. Sin embargo, la frustración y pánico entre la población han puesto en entredicho las medidas para “el mantenimiento de la estabilidad” de las autoridades, hasta el punto de que ni la maquinaria estatal ha podido frenar la enorme cantidad de críticas adversas que han evidenciado la brecha entre el gobierno y la sociedad.

Durante las primeras semanas del brote, el descuido y la falta de acción de las autoridades fueron algunas de las grandes quejas de la población. Entre el 31 de diciembre y el 17 de enero, el número de casos confirmados en China subió de 27 a 62, pero del 20 de enero en adelante se disparó hasta los miles de casos. Un aumento considerable y sospechoso que coincide justamente con las palabras de Xi Jinping que instruyó el propio día 20 de enero que “se debe prestar gran atención y se deben hacer grandes esfuerzos para prevenir y controlar la enfermedad”. Solo entonces empezó a conocerse gradualmente la epidemia, como si el presidente hubiera dado luz verde al destape de las estadísticas reales.

La economía creció un 6% en 2019, según las cifras oficiales del Gobierno chino. Es la tasa de crecimiento más baja de los últimos 30 años y supone una reducción importante respecto del 10% de crecimiento que se registraba en 2010. Se esperaba que 2020 fuera el año de una recuperación relevante una vez concluida la larga guerra comercial de 2019 con la Administración del presidente Donald Trump.

Más allá de haber demostrado el poder del modelo chino para movilizar recursos nacionales para derrotar el virus con la construcción en 10 días de un hospital de emergencia para atender rápidamente a los afectados, lo cierto es que el momento para Pekín es delicado. Desde los medios estatales se esfuerzan por tender un cordón sanitario que separe claramente la “eficaz” gestión de las autoridades centrales de la “inepta” actuación del gobierno local, señalado como único y principal responsable de esta crisis.

A la guerra comercial con Estados Unidos, la peste porcina o los conflictos en la periferia –Xinjiang, Hong Kong, Taiwán- se le ha sumado la crisis en todos los ámbitos que ha provocado el coronavirus. El contrato social entre el partido y la gente –garantizar el bienestar popular y proporcionar prosperidad económica cada vez mayor– está sufriendo unas tensiones a nivel nacional como hace décadas no se veía.

Desde tu punto de vista, ¿piensas que se está actuando bien para evitar la propagación del coronavirus? ¿Te preocupa que llegue a tu país? Queremos saber tu opinión, compártela con nosotros…

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