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La crisis del desempleo en Estados Unidos

De 150 millones de personas que constituyen la fuerza laboral de la primera economía del mundo, alrededor de 39 millones se encuentra en situación de desempleo actualmente.

En marzo, un análisis de Moody’s Analytics estimaba que casi 80 millones de empleos en la economía de Estados Unidos estaban en riesgo alto o moderado. Eso es más de la mitad de los 153 millones de empleos en la economía en general. Aunque ello no significa que todos esos trabajos se perderían, el estudio vislumbraba la probabilidad de que hasta 10 millones de esos trabajadores pudieran ver algún impacto en sus pagos, ya sea con despidos, licencias, menos horas o recortes salariales.

Hoy sabemos que los resultados de ese informe es un presagio de los problemas que enfrenta la economía estadounidense por el coronavirus, que son mucho más profundos y extendidos de lo que inicialmente parecía. El cierre de negocios debido a la crisis sanitaria ha generado que uno de cada seis empleos sea destruido.

No hay precedentes que se puedan comparar con la crisis de desempleo que se está viviendo en Estados Unidos. Ninguna de las anteriores crisis económicas había mandado al desempleo a 26 millones de personas. Antes de todo esto, las tasas de desempleo en Estados Unidos eran ínfimas, rondando el tres o el cuatro por ciento, algo que se puede considerar prácticamente un pleno empleo.

Ante esta situación el Senado aprobó por unanimidad una expansión histórica del seguro de desempleo. Desde finales de marzo, el Estado comenzó a entregarle 600 dólares por semana durante cuatro meses a las personas desempleadas. Más de 6,6 millones de personas presentaron la petición de ayudas tras haber perdido el trabajo en la semana que terminó el 28 de marzo. El total de personas que solicitaron ayuda por desempleo en las dos primeras semanas fue de 10 millones de trabajadores.

Lo preocupante no es solo la magnitud del número, sino también la velocidad con la que las empresas estadounidenses han despedido a los trabajadores. Más del 80% de los estadounidenses están ahora bajo algún tipo de restricción a sus actividades, lo que ha obligado al cierre de la mayoría de las empresas. Para poner esto en contexto, se perdieron 9 millones en la crisis financiera de 2008.

Analistas de Bank of America advirtieron que Estados Unidos podría ver “la recesión más profunda que jamás se haya registrado” y prevé que la tasa de desempleo pueda alcanzar en un momento más del 15%. El pronóstico es un cambio radical para la economía más grande del mundo, donde la tasa de desempleo se sostenía alrededor del 3,5%. Estas cifras demuestran que el estudio de marzo de Moody’s Analytics solo era el anuncio del principio de la devastadora situación de la fuerza laboral estadounidense.

Por ahora, las nuevas cifras de desempleo ilustran aún más la caída económica precipitada causada por el brote de coronavirus. La tasa de desempleo en abril alcanzó el 14,7%, más alta que durante la Gran Recesión.

En la segunda semana de mayo la administración estadounidense publicó nuevas cifras de desempleo que muestran que 2.4 millones de estadounidenses buscaron ayuda de los beneficios del gobierno. Ello eleva el total de solicitudes a más de 38,6 millones durante nueve semanas, según el Departamento de Trabajo.

Tensiones entre la Casa Blanca y el Congreso

El aumento de la cifra en las solicitudes de beneficios por desempleo irrumpe en pleno enfrentamiento de los altos mandos estadounidenses ante la renuencia de la Casa Blanca y los principales líderes republicanos de extender la ayuda más allá de julio, cuando finaliza el período de 4 meses anunciado en un inicio, lo cual provocó fuertes reproches de los demócratas del Congreso.

El presidente Donald Trump expresó su renuencia a extender esos beneficios, alegando su preocupación de que los pagos federales ampliados disuadan a las personas de regresar al trabajo. En su argumento encontró el apoyo de varios legisladores republicanos como el vicepresidente Pence, el secretario del Tesoro Steven Mnuchin, el líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell (R-Ky.) y el líder de la minoría de la Cámara Kevin McCarthy (R-Calif.)

La renovada oposición republicana enfureció a algunos demócratas del Congreso, que han tratado de mantener y aumentar la ayuda federal para el desempleo.

Los beneficios de desempleo representan un componente crítico del esfuerzo de recuperación del país, ya que los pagos semanales a los estadounidenses sin trabajo funcionan como una forma de estímulo por derecho propio. Hace más de una década, Washington respondió de manera similar a la crisis financiera de 2008 adoptando una ola de esfuerzos de estímulo que incluyó extender la elegibilidad para beneficios de desempleo hasta 99 semanas.

Sin dudas, los efectos del coronavirus han significado un brusco retroceso para Estados Unidos, que en años anteriores a la pandemia del coronavirus disfrutaba de uno de los mercados laborales más fuertes del mundo desarrollado.

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